El día de mi Soy Profe estaba súper nerviosa, pero lo tenía todo preparado. Además lo hice con mis padres.
Cuando lo explicaba me ponía muy nerviosa, a pesar de que me lo sabía muy bien. Sabía que era normal, porque eran más de 27 ojos mirándome fijamente.
Luego, al estar finalizando la presentación, ya me había soltado, no tenía vergüenza ninguna. Al estar haciendo los juegos, como era “tiempo libre”, me hacían menos caso y había que pedir silencio de vez en cuando.
Yo creo que se lo pasaron muy bien. En la valoración dijeron cosas muy bonitas que nunca olvidaré. Fue uno de los mejores días de mi vida.