Cuando lo preparaba en casa aprendí mucho porque yo sabía cómo se utilizaban las actividades que escogí, pero no su origen ni su historia, y cada vez que avanzaba me sentía más orgullosa. También me sentía un poco nerviosa, pero nada que ver con el día de mi “soy profe”. Ahí estaba súper nerviosa. Justo antes de empezar la presentación hasta lloré un poco, pero creo que nadie se dio cuenta. Me sequé las lágrimas y empecé a hablar.
En la presentación seguía súper nerviosa. Mi padre me ha dicho que estaba roja, pero que no se me notaban los nervios en la voz.
Cuando empezamos a hacer las actividades ya no estaba nerviosa, pero las personas me ayudaban no paraban de decir Claudia, Claudia, Claudia…
Al acabar mis compañeros me dijeron cosas muy bonitas que me hicieron sentirme orgullosa de mi trabajo.