Al principio estaba súper nerviosa, cuando empecé la presentación sentía a todo el mundo mirándome, luego ya me fui calmando. Cuando empezamos la actividad me sentía bien, pero es muy difícil ser profesora. En un momento me puse muy nerviosa y ¡vaya que grité! Pero me gustó mucho que mi familia me alabara porque a pesar de que estaba nerviosa me sentía bien teniéndoles a ellos. Mis compañeros también pusieron de su parte porque se mostraban interesados y participaban en todo lo que les proponía. Es una experiencia inolvidable y encima ha sido una de las mejores experiencias que he tenido.